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Hoy..hablamos de nosotras

 

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Cuando cumples años, tienes la opción de mirar al pasado con perspectiva, los aciertos y errores cometidos y recordar los malos y buenos momentos vividos.

El comienzo de Acaramelada, como muchos sabéis, no fue hace 5 años, fue hace 10 años, mientras el embarazo de los gemelos de María José le obligaban a estar en la cama y eso dió paso a ganas por aprender a hacer esas tartas tan bonitas de las bodas americanas.

Durante los primeros años era un blog, con el que compartir ideas, que se llamó “la despensa de Acaramelada” (Acaramelada es un hada de una poesía de Gloria Fuertes, que leíamos de pequeñas). El salto a la convertir ese blog en algo físico, se gestó durante mucho tiempo. Muchas horas de planificación de algo que era pionero en España y en plena crisis, nadie se atrevía a augurar algo bueno para nuestra empresa.

Para poder dar el salto fue imprescindible una socia, que ya estaba metida en el mundo empresarial y que sabía mucho sobre negocios, empresas y tramites, aunque este sector para ella fuera nuevo también.

Emprender, es duro y complejo, que nadie te cuente lo contrario, las trabas administrativas, por no hablar de la inversión de dinero y todo se sobrelleva con muchas ganas e ilusión.

Cuando empiezas algo tan pionero, no hay nada que esté inventado y burocráticamente te tienes que adaptar a lo que hay ya establecido en cuanto a normativa. Y hablado de la socia, y por entonces amiga, debo decir que aunque en principio las ideas eran claras, incorporamos a otra tercera persona al equipo y  cada una tenía una idea de como enfocar el negocio y sobre como buscar la rentabilidad. Esto es lo que suele ocurrir en muchos casos con los socios, por lo que al final tuvimos que separar nuestros caminos, hace unos 3 años, y volver por otra parte al origen de la idea.

Y aquí estamos!!

El barrio de Santiago en Madrid, que es donde se ubica la tienda y obrador, está entre la plaza Mayor y la plaza de Isabel II (Opera), un enclave tranquilo, pero muy accesible por transporte público, algo que era importante para nosotras. La vida aquí, es vida de barrio, aunque parezca increíble. Un barrio con historia, que se refleja en cada uno de sus rincones, incluso dentro de la tienda tenemos un sótano con un pozo y un pasadizo de ladrillo abovedado de los tiempos en que los pasadizos desde el palacio real, eran testigos de las idas y venidas de las personas más importantes de aquella época.

Es un lugar con encanto y que se ha convertido en nuestra casa, por las horas que pasamos allí.

Desde el primer día vivimos en una conversión y cambio constante. Tu idea de negocio no tiene que ser algo que el “mercado” demande y puedes dar cabezazos contra el muro queriendo que las cosas funcionen como tu las sueñas. Pero lo mejor, es partir de tu idea y dejar que los clientes expresen sus necesidades y en base a esto amoldarte a lo demandado. Cada vez hay más conocimiento sobre la pastelería creativa (Sugar Craft), y cada vez más clientes vienen con una idea clara de lo que les gusta o apetece y las posibilidades que ofrece.

Siempre que importamos algo desde otra cultura, esto debe de sufrir una lógica adaptación a las características y gustos de los clientes de ese lugar, para que se incorpore de una manera más sencilla.

Desde Acaramelada hemos luchado mucho en este sentido, adaptando esta repostería al gusto de nuestros clientes, que esperan una tarta bonita, pero a la vez jugosa, como las tartas que se han comido tradicionalmente. En este sentido mucho es el daño que han hecho esas personas que con tal de dar una estabilidad a esas tartas decoradas han hecho bizcochos secos, con poca crema y una gran capa de fondant.

Nos vimos en la necesidad de hacer pruebas de la tarta para grandes eventos, para que los clientes supieran lo que ellos y sus invitados comerían ese día. Y una de las cosas que más nos gusta de nuestro trabajo es lo agradecidos que quedan los clientes por lo buenas que están nuestras tartas.  Nuestro orgullo son esos clientes que repiten y que evento tras evento quieren que seamos nosotras las que hagamos sus tartas.

Nuestra experiencia y trayectoria han hecho que en mundo de los eventos cada vez seamos más conocidas. Gracias a esto, hemos podido trabajar con muchos de los grandes nombres de este sector. Es muy ilusionante y supone una gran responsabilidad cuando alguno de estos grandes referentes del mundo de los evento llama a nuestra puerta.

La verdad es que a pesar de la repercusión que pueda tener el aparecer junto a uno de esos grandes nombres, todas y cada una de las cosas que hacemos en el obrador llevan las mismas ganas e ilusión. No perdemos la perspectiva de que cada una de las celebraciones en las que participamos tiene que ser única y que queremos sentirnos orgullosas del trabajo que hacemos por muy pequeño que parezca y que esa ilusión y ganas se perciba en cada una de las cosas que hacemos.

Esto es agotador, como podéis imaginar, estresante e incluso puede llegar a a ser frustrante si los clientes no expresan su satisfacción por un trabajo que es minuciosamente personalizado. No queremos decir que necesitemos esa palmadita en la espalda para corroborar nuestro trabajo, pero si que es cierto que anima mucho, cuando además el trabajo no suele ser compensado económicamente, ya que los trabajos artesanos, no suelen serlo en general. Este punto lo entenderéis todos aquellos que vuestro trabajo sea parecido a este.

Las redes sociales, es nuestro otro alter ego, ese en el que nos sentimos libres de contar y “contarnos” como nos gusta. Para muchos las redes sociales suponen un “peaje” complicado y necesario del trabajo, para nosotras es otra cosa, un lugar donde hacer eso que nos ha encantado siempre de este mundo digital, compartir y aprender. Tenemos muchos seguidores, más de los que jamás hubiéramos soñado, y lo mejor es que ese grupo de personas, que apoya nuestro trabajo se ha convertido en nuestro “vecindario”, un lugar lleno de personas de carne y hueso que se emociona con cada uno de nuestros éxitos y con quienes compartimos alegrías y penas cada día. Son la parte más importante de nuestro trabajo, son nuestros compañeros virtuales de viaje…y aventura.

Estamos muy agradecidas a todas y cada una de las personas que hemos conocido en estos años de vida de Acaramelada. Aunque si bien es cierto que hay personas que nos han dejado más poso, por lo que hemos vivido con ellas. Nombres que ahora son imprescindibles incluso cuando se cierra las puertas de la tienda, personas que han hecho que estos años se rieguen con anécdotas e historias que dan base y sentido a todo el esfuerzo personal que ha supuesto estos 5 años.

Durante estos años, hemos estado apoyadas por nuestra familia y amigos más cercanos, esos que pocas veces figuran como parte de esta empresa, pero que son la clave para poder haber llegado hasta aquí. Nuestros maridos y nuestros hijos se han tenido que amoldar a jornadas interminables de trabajado a soportar nuestras incertidumbres y estar disponibles en cualquier momento, puesto que el mundo de los eventos es un mundo caótico, en muchos casos. No somos ninguna excepción, hay muchos y muchas que viven de esta manera, los negocios propios es lo que tiene.

Eso que se cuenta de que no hay horarios es cierto y que cada día es un nuevo comienzo donde hay que rendir al 100%, pero es el camino elegido, con sus buenas y malas cosas.

Pensamos en el futuro con ilusión, con incertidumbre. Tenemos un aval de 5 años, pero eso no te garantiza nada, sólo que cuando surja una oportunidad esa será una de tus mejores bazas. Siempre se ha dicho que la experiencia es un grado, por eso nosotras ahora nos sentimos con mucha más graduación que al principio. Con una experiencia de prueba y error que nos ha hecho más “sabias” y y más “resabiadas”, en algunos casos, aunque siempre habrá personas dispuestas a intentar dártelas con queso, que el mundo de los “listillos” es una fuente inagotable.

Queremos seguir creciendo, aprendiendo, que las nuevas experiencias sean lo que de sentido a este proyecto llamado “Acaramelada” donde dos mujeres, ponen cada mañana su ilusión y ganas, donde cada noche al irnos a la cama tengamos la sensación que este esfuerzo seguirá compensando.

Este post, a modo de reflexión, quiere ser ese punto y seguido a esta historia, de la que tu, (que estás ahí leyendo) formas parte.

Gracias por estar ahí y por formar parte de este proyecto e ilusión.

 

 

 

 

 

 

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